Estoy
recostado en mi cama, pero no es mi habitación, es otro sitio, no se
exactamente donde estoy. A mi lado están sentados un par de viejos,
un hombre y una mujer de por lo menos 90 años de edad o más, tienen
la piel pegada a los huesos, cabellos cenizos, ojos verdes pero
inertes, dientes amarillos, parecen cadáveres que solo mueven la
mandíbula.
Me
pregunto si sienten miedo.
Siguen y siguen platicando anécdotas, pero cada una la olvido al comenzar la otra.
Me
están hablando sobre la vida, sus experiencias pasadas, y a pesar de
su aspecto decrépito tienen una voz muy cálida, como llena de vida.
Tal vez están satisfechos de la vida que ambos han llevado, no o se.
El
tiempo se les ha terminado, están preparados para morir, sucede
entonces un cambio repentino, casi no logro distinguirlo pero ahora yo estoy en el lugar de unos de los viejos, miro este cuerpo y
me sobresalto, apenas y puedo moverme, me siento oxidado y a punto de
colapsar, tengo ganas de llorar pero ni una gota queda en este
cuerpo que ahora es mio, mis huesos se empiezan a desmoronar,
jamás creí que este momento llegaría, la vida se me ha escapado...