Me encuentro en un lugar oscuro y distante, aislado del exterior en todos los sentidos, tiene una atmósfera hostil pero me siento cómodo, a pesar de la falta de luz el lugar es calido, no se que dimensiones tiene pero tengo la sensación de que “es”, a lo lejos alcanzo a divisar una especie de borde en las esquinas, parece un cubo gigantesco, una fuente de luz alumbra poco a poco mi camino, no entiendo de que lugar proviene, solo es un haz, tampoco se si brota de mi, la luz es blanca y tenue, de momentos tintinea como foco a punto de fundirse, sigo caminando y creo estar en el centro de la inmensa figura, recorrí bastante sin darme cuenta, solo me limite a caminar, después diviso una figura a unos metros, es Elisa, esta de espaldas hacia mi, no se percata me mi presencia, me acerco y la abrazo, antes de acercarme siento algo de nostalgia en ella, al abrazarla su estado cambio, me lleno de un jubilo inmenso, como si abrazara a todos los humanos de la tierra, somos los dos únicos seres dentro del cubo, nos tenemos solo el uno para el otro, ella permanece callada y solamente sonríe.
Estamos sentados y mirándonos fijamente en medio de la nada. Ahora estamos desnudos, ella trata de cubrirse todo lo posible, esta turbada e incomoda, le pido que no tenga miedo, no pretendo asecharla con la mirada, duda un poco y aunque sigue cubriéndose con las manos se muestra mas accesible, poco a poco se acostumbra.
Tengo un enorme desea de besarla pero algo me lo impide, se que ella se resistirá si lo hago, me acerco suavemente hacia sus labios y ella retrocede, lo sabia, pero entonces me dirijo hacia su oído y le externo palabras de dulzura, no recuerdo realmente que le dije pero se que trate de confortarla y hacerla sentir tranquila, que no tema y se deje llevar. Retrocedo y le digo lo siguiente: “imagina que soy cualquier persona, despréndete de todo y entrégate junto conmigo a un acto espiritual, no sientas en mi un deseo sexual, sino solo un deseo de compartir”, ella se sonroja y permanece callada, de pronto cambio de tema y comienzo a platicar con ella de forma natural, poco a poco se abre y comienza a relajarse, la platica es amena, nada pretenciosa, de manera lúdica y contrario a la realidad, me concentro en escucharla mas que en hacerme escuchar, su forma de hablar me parece hipnótica pero sin perderme de lo que dice, ella profundiza en su tema y yo también observándola, en un momento siente que esta hablando sola, solo nos reímos. Permanecemos unos minutos en silencio, con la mirada le trasmito mi confianza, logro sentir como nuestros ojos se conectan y un hilo energético fluye de mis ojos a los suyos, no se que sea exactamente pero es placentero en extremo.
Elisa se abalanza sobre mi y la danza comienza, puedo ver lo que hacemos textualmente, solo se que tengo los ojos cerrados y observo luces tenues en mis parpados, el suceso es casi natural, no tenemos ninguna inhibición por complacernos el uno al otro, solo nos dejamos llevar por la sinergia del acto. Experimentamos con posiciones bastante alocadas, ella me propones algunas que rayan en la contorción, entonces algo mágico sucede, nuestros espasmos suenan entre gemidos y risas, a veces la risa de Elisa se incrementa y a simple oído es bastante perturbadora, como la risa una hiena, pero a mi por el contrario me causa mucha excitación, siento que mi clímax se aproxima y el sueño de forma abruta se vuelve lúcido, estoy conciente que estoy soñando, esta forma de sueño lúdico es interesante, dentro del acto no tengo voluntad alguna pero estoy planamente consiente que es un sueño, entonces tengo un recuerdo de la vigilia de ese mismo día. Leí en el libro “Psicomagia” de Alejandro Jodorowzky un pequeño fragmento donde el narra su encuentro con Carlos Castañeda, Castañeda le describe a Jodorowzky un dato de la vida sexual de Don Juan Matus, tenia la capacidad de eyacular 15 veces seguidas en una sola faena.
De esta forma me doy cuenta mi lucidez, tengo recuerdos de la vigila y se exactamente que debo hacer, entonces contengo la eyaculacion, siento también como mi cuerpo dormido esta conteniéndose, pongo todo mi empeño que esto no se limite a un simple sueño húmedo, cada vez es mas y mas intenso hasta que el impulso se vuele explosivo, toda la energía acomunada se dispara hacia mi cabeza y en vertical, no observo nada pero siento un haz de energía que sale disparado hacia de nuestros cuerpos, el orgasmo se vuelve inminente, es un orgasmo espiritual y sublime, no hay eyaculacion alguna, la sensación es lúdicamente indescriptible y mucho mas intensa, Elisa experimenta lo mismo y nos abrazamos fuertemente.
Ahora observo como nuestros cuerpos comienzan a volverse etéreos y se fusionan en uno solo, desaparecemos lentamente y solo permanecen pequeños destellos de luz que titilan como luciérnagas.
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