Estoy
en una fiesta de disfraces dentro de una casa antigua, he visitado
este lugar en sueños anteriores pero es la primera vez que lo
menciono, una combinación de distintas construcciones de la vigila,
algo ecléctico, parece casona antigua pero con una paleta de colores
neoclásica.
Dentro
esta Elisa disfrazada de gata, junto con otros personajes que solo
viven en mi imaginario inconsciente, estan igualmente disfrazados, el
alcohol fluye y las pasiones se desbordan, la fiesta se
convierte en una orgía de conversaciones y risas espasmódicas.
Llego a un estado de ligera ebriedad y sucede algo extraño que de
adolescente experimente con frecuencia, me alejo del evento para
llamar la atención de los demás, en esta caso la de Elisa,
pero nadie se percata de mi ausencia, regreso y hago todo un bodrio,
por un momento me detengo y la observo, admiro su jovialidad, esta
enervada de alegría, siento envidia de su estado, ella hace caso
omiso de mi escena y sin remedio alguno comienzo a llorar. Me
doy cuenta estar disfrazado de gato, entonces mi llanto se convierte
en maullido.
Salgo
corriendo del evento, ahora estoy enfrente de la procuraduría de
Toluca, son las 12 a.m. pero las calles están inertes, camino hacia
el norte y observo a lo lejos un grupo de personas, paso de manera
disimulada frente a ellos, un tipo se acerca y saca un cuchillo, me
pide todo lo que traigo, el esta vestido como punk estrafalario, moja
pinada de rosa, playera rayada de negro y rojo, botas rojas con
estoperoles, pantalón de cuadricula, guantes de motociclista y
perforaciones con piezas multicolores, trato de tranquilizarme pero
tengo miedo, de manera sumisa le digo que no traigo nada de efectivo,
tengo solo 70 pesos en el bolsillo, presiona entonces el cuchillo
contra mi vientre, los otros individuos se convalecen y le piden que
me deje, al fin me suelta y de buena gana le extiendo el dinero, lo
saludo y le expreso mi gratitud, el también se siente conmovido y se
disculpa al respecto. Hablamos un poco de la economía y la situación
social en el país, el tipo trata de justificar su acto de vandalismo
y yo de comprenderlo.
Reparte
su ganancia con Rico, un compañero de la escuela, algo obstinado y
pretencioso, nunca me ha parecido su actitud y me es indiferente su
amistad, se que me desprecia pero también me respeta, creo sentir lo
mismo por el, por alguna extraña razón, de momentos me inquieta su
presencia, en fin.
En
el sueño, Rico me evade como si no me conociera y viceversa, después
trata de regresar su botín de 35 pesos pero me rehusó, estoy
decepcionado de cómo alguien que pareciera ser obstinado pero algo
honrado, me traiciona de esa forma, pienso en las rastas que tiene
son pura falsedad por que de rastafari no tiene un pelo.
Sigo
caminando y se me unen tres personajes que no logro recordar muy
bien, llegamos a un callejón angosto y uno de ellos comenta lo
inseguro que es la zona, conforme avanzamos el lugar se torna mas
denso, pordioseros y borrachos son los habitantes de este lugar. A
los costados del camino las bardas están forradas con frondosas
enredaderas, seguimos caminando y llegamos al portón viejo de un
edificio antiguo, dentro nos encontramos en una especie de centro
comercial en obra negra, el lugar esta deteriorado y poco iluminado,
por los pasillos transitan personajes de la urbe, skatos, skins,
punks y toda clase de gente marginada por la sociedad. El lugar es
atemorizarte al inicio pero me acostumbro, algunos locales están
simplemente vacíos, observo el lugar como un espacio de difusión
para propuestas de música, arte, cine y cultura alternativa. Entro a
una tienda de comics que tiende más hacia figuras de arcilla de
superhéroes, sin llamar mucho mi atención salgo del local, sigo
recorriendo el lugar y me acerco a un grupo de skatos que están
señalando hacia la planta alta, cometan que es el piso donde venden
artículos de brujería y al que no todos los usuarios tienen acceso,
algunos hacen comentarios con morbo, otros se refieren con miedo, doy
un par de vueltas por las escaleras y observo que la ultima escalera
que lleva al segundo piso esta clausurada, entonces se escucha un
grito, no distingo si es de un niño o una mujer despavorida, alguien
cerca dice que acaban de sacrificar una victima, todas las personas
de la plata baja y el primer piso se intrigan por el grito, muchos se
alistan para salir del lugar conociendo que este centro comercial
subterráneo se transforma en un sitio escabroso por la noches, otras
personas mas bien se acercan a las escaleras pendientes de lo que
estaba apunto de suceder, pasan algunos minutos y llegan personajes
cada vez mas excéntricos de vestimenta.
Se
escucha un graznido, al borde del segundo piso un ave deambula, es
casi de tamaño humano, la multitud esta ansiosa, algunos gritan como
si los estuviesen torturando, me pongo nervioso y comento a mis tres
acompañantes que es hora de retirarnos, al dirigirnos hacia la
salida la gente aplaudir, miro hacia atrás y por las escaleras van
descendiendo tres seres quiméricos con cuerpo de guajolote y
cabeza humana, uno de ellos con sombrero, es guitarrista de una banda
de rock, el publico esta cada vez mas excitado, me lleno de pánico y
comienzo a correr, no tanto por las criaturas sino por la
efervescencia tan mórbida que la gente muestra ante tal espectáculo,
como si fuesen fieles seguidores de la magia negra y los cultos
satánicos. Los cuatro corremos, yo en cambio siento que solo
caminamos apresuradamente, el terror me invade, no percibo la
distancia recorrida, la huida perece interminable hasta que por fin
salimos del lugar.
Estando
aun aturdidos uno de mis acompañantes de momento me pareció
familiar, dice lograr recordar el nombre del sitio, se llama
“PinkPop”, un espacio donde seguido organizan tocadas de punk y
doom, pero el había escuchado que el sitio tenia un propósito
mas siniestro aunque nunca lo creyó.